Papeles de mi cuarto

Facturas viejas, versos olvidados,

sobres vacíos, libros y retratos.

Compañeros de tardes de domingo,

compañeros callados, solitarios.

Me dirijo a vosotros

oscuros compañeros de mi cuarto.

Sé que no hay palabras,

os estimo y os acepto callados.

Esta tarde, el silencio,

es nuestro compañero.

Es, el gran compañero olvidado.

El silencio, que hoy, apenas lo rompe,

el girar de una puerta,

el tic-tac del reloj,

¡y ese tordo tristón del tejado!

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