A vosotros, los de la conciencia tranquila

Tenéis la lección bien aprendida,

vuestros engranajes son perfectos.

A todos los impulsos recibidos

respondéis con los mismos argumentos.

Nada se os romperá, ¡os lo prometo!

Vuestros engranajes son perfectos,

terriblemente perfectos.

Os auguro que la duda

no os romperá el cerebro.

De piedra os podían haber hecho,

pero así, pocas cosas más,

vais a meter en vuestro cerebro.

A las nuevas ideas responderéis

siempre, con los mismos argumentos,

siempre los mismos, los mismos argumentos.

A  vuestros cerebros,

hechos para durar,

les encuentro una limitación,

un serio contratiempo.

Por más que busqué,

no encontré en ellos sitio,

no encontré un solo hueco

donde podáis guardar,

la quimera y el sueño.

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