Por el camino llegó.
En las zarzas lo encontraron.
Seis puñaladas cosían,
su cuerpo oscuro y gitano.
Luce en su mano izquierda
las solapas del contrario,
y con la mano derecha
tapa su abierto costado.
Los ojos los tiene abiertos
y los dientes apretados,
oscuras manchas de sangre,
bordan su traje azulado.
Era junco y era mimbre,
era espiga y era cardo,
era bronce y era aceite,
era valiente y gitano
Cuando la muerte subía
por las venas del gitano,
el silencio de la noche
hacían trizas los gallos.