Vacío el mostrador,
el barista cansado.
Se oye sobre una mesa
el rodar de unos dados.
Las lunas empañadas,
y frente a mí…caballos.
La lluvia baja ajena
de cielos y tejados.
Sola y limpia la calle,
borbotonea el agua
con un sonido claro,
que de pronto lo rompen
pasos acelerados.
Vacío el mostrador,
en el cuadro de enfrente
galopan los caballos,
y en la mesa del fondo
entre voces y risas
aburridos clientes,
hacen rodar los dados.
Me gusta en parte, ya que comienza con estructura de ROMANCE y el fondo tiene cierto lirismo, pero luego se pierde durante la trayectoria del escrito respecto a la rima y eso ya le resta mucho.