¿Que cómo me encuentro?
Postrado en la cama,
observando mi piel amarilla
y mirando mis uñas moradas
viendo acercarse a los míos,
y salir corriendo hacia la otra sala,
y con el pañuelo, ahogando
un sollozo, secarse las lágrimas.
Oyendo los ruidos que,
como voz de vida lanza la mañana,
y escuchando en la noche
a los perros en eternas ladras.
Esperando que Dios en el cielo,
le diga a la Parca:
Acércate y corta,
dile que ya basta.