A Inocente Ciudad

A Inocente Ciudad, que oyendo a

D. Antonio Machado,

recordó mis versos.

No puedo creer … no creo,

que lo que yo escribo y pienso

parezca la misma voz,

ni parezca el mismo verso

que los que oíste sentado

en tu sillón esperpéntico.

Me citas tú los caminos,

los álamos, los barbechos,

las zarzas, los olivares,

los galgos o los jamelgos.

Y te recuerdan pasajes

escritos en otros versos.

No son iguales pasajes,

ni son iguales los versos.

Acaso iguales caminos,

pero distintos jumentos.

Despacio mira la vida,

observa el pasar del tiempo,

y ve, cómo se repiten,

los sembrados, los barbechos …

y por los mismos caminos

cruzan distintos jamelgos.

El diario acontecer

nos va dejando en el tiempo,

una estela dolorida,

que los poetas, cronistas

del diario acontecer,

con monótono sentir,

vamos reflejando en versos.

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